6 Hábitos que te llevarán al fracaso emprendedor

A veces resulta complicado entender cuáles son las causas que determinan el éxito o el fracaso emprendedor de un proyecto o una startup. Trabajamos duro, invertimos mucho tiempo, aprendemos con los mejores cursos, leemos libros de la temática y asistimos a conferencias de todo tipo pero no conseguimos hacer florecer nuestro negocio.

¿Qué puede estar pasando? Bueno es muy probable que nuestra idea no sea tan buena como creemos, también puede ocurrir que el mercado al que nos intentamos dirigir esté demasiado colapsado o podría ser simplemente que tenemos unos hábitos que impiden que emprendamos con éxito.

En este artículo vamos a ver 6 de los hábitos más comunes que llevan al fracaso a muchos proyectos emprendedores. Si descubres que tienes alguno de ellos, es hora de que lo saques de tu vida.

6 Hábitos que te conducen al fracaso emprendedor

1. No lanzar la idea

Quedarse en la fase de conceptualización

No importa lo buena que sea tu idea de negocio, si no la llevas a cabo, nunca podrás alcanzar el éxito. Puede que tengas una idea de un billón de dólares pero si no la ejecutas, no valdrá ni un sólo céntimo.

Muchos emprendedores no quieren comenzar a trabajar en el proyecto hasta que no sienten que su idea, su producto y su plan de negocio están perfectamente definidos. El problema es que alcanzar la perfección es prácticamente imposible y eso les lleva a seguir dándole vueltas a la idea haciendo arreglos y retoques que no les conducen a ninguna parte. Como encontramos en una de las frases de Seth Godin: “Esperar a lo perfecto nunca es tan inteligente como hacer progresos.”

Esperar a lo perfecto nunca es tan inteligente como hacer progresos - Seth Godin Haga clic para Tweet

Es importante que desde el primer momento intentemos ejecutar nuestra idea, sacar el producto o servicio al mercado y seguir trabajando con el feedback obtenido de nuestros potenciales clientes. Ya tendremos tiempo de pulir las imperfecciones, pero salir al mercado de esta forma nos permitirá construir un producto más adaptado a nuestros clientes.

2. Sucumbir a las malas influencias

Sucumbir a las malas influencias

Cuando estás lanzando un negocio son muchas las personas que te dirán que “no puedes conseguirlo”. Familiares con miedo a que pierdas tu inversión, bancos que te niegan un crédito o incluso ex-compañeros de trabajo que con un poco de envidia no soportan que hayas tomado la decisión de ser tu propio jefe.

Debemos estar preparados para ello. Desmotivarnos por las malas influencias puede llevarnos al fracaso o incluso a abandonar nuestra idea.

Corta por lo sano estas malas influencias o si son familiares o amigos pídeles respetuosamente que no sigan especulando sobre tu proyecto. Sólo tienes que escuchar a aquellas personas cuyo feedback es constructivo y aporta valor a tu futuro negocio, incluso cuando este feedback te esté diciendo cosas que debes corregir.

3. Quemar dinero por encima de nuestras posibilidades

Quemar dinero por encima de nuestras posibilidades

Muchos emprendedores lanzan sus ideas invirtiendo grandes sumas de dinero sin haber validado previamente sus hipótesis de negocio y sin haber verificado que exista un mercado interesado en ellas.

Esta forma de “emprender por todo lo alto” precipita los acontecimientos de una manera irreversible. Es fácil encontrarse a estos emprendedores con un producto totalmente desarrollado, una gran inversión en marketing despilfarrada pero una tracción mínima o incluso nula. ¿Cómo van a poder justificar tanto gasto y tan pocos clientes delante de inversores, partners o incluso familiares?

Una metodología Lean podría ahorrarles muchos problemas. No porque el método Lean asegure el éxito de los proyectos, sino porque les ayudaría a pivotar en el momento preciso o en caso de fracaso, porque les ayudaría a fracasar con pocas pérdidas. Con la metodología Lean, poco a poco puedes ir adaptando la idea a las necesidades de tu mercado gracias al feedback que vas recibiendo de tus usuarios.

Está claro que los emprendedores tienen que tomar riesgos, pero estos riesgos deben estar bien calculados y bien justificados.

4. Perder el foco del proyecto

Perder el foco del proyecto

Una característica habitual de los emprendedores es su mente inquieta. Es decir, a cada momento se les ocurren cientos de ideas de negocio, colaboraciones y mejoras para sus productos.

El problema es que esa creatividad desbordante puede suponer un problema si nos hace perder el foco. Estar en veinte proyectos a la vez, desarrollando decenas de ideas y ejecutando todas ellas a la perfección, es una tarea al alcance de unos pocos privilegiados como Elon Musk. La mayoría de los mortales tenemos que dedicarle todo nuestro foco a un mismo proyecto para poder hacerlo viable y que no muera prematuramente.

Un problema de los emprendedores novatos es aceptar todo tipo de propuestas de negocio que les distraen de su proyecto final y que les llevan directamente al fracaso por abandono.

Pero no sólo los negocios pueden hacernos perder el foco. Hay muchas distracciones en nuestro día a día que nos pueden llevar hacia la procrastinación: la familia, la televisión, los amigos. Debemos balancear muy bien el tiempo que le dedicamos a cada uno de estos elementos para no distraernos demasiado de nuestro objetivo final.

5. No medir el avance y los resultados

No medir el avance y los resultados

Hay emprendedores con una clara mentalidad ejecutora que trabajan sin descanso y sin que nadie los pueda parar. El problema es que en ocasiones debemos levantar la vista de la ejecución para determinar si lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien.

Puede que estemos construyendo un producto de manera rápida y económica pero puede que este no se adapte a las necesidades de nuestros potenciales consumidores. Si no levantamos la cabeza del trabajo y dedicamos un tiempo a medir los progresos y a comprobar que los KPIs nos indican que estamos en la buena dirección, podemos encontrarnos trabajando en cavar nuestra propia tumba. Podemos estar caminando en una dirección equivocada que cada vez nos aleje más de nuestro destino.

Si queremos triunfar como emprendedores debemos tener siempre a mano una imagen general del avance de nuestro proyecto. Debemos dedicar tiempo a medir los datos clave de nuestro negocio y comprobar que estos corroboran nuestra buena dirección. Con herramientas como TribeScale, tener un control del avance de nuestros objetivos y los de nuestro equipo es realmente fácil.

6. Querer hacerlo todo

Querer hacerlo todo

Por último, otro hábito realmente pernicioso de los emprendedores es querer hacer ellos mismos todo el trabajo. Lo que ocurre es que en las fases iniciales, como no hay presupuesto para contrataciones se ven obligados a hacer todo tipo de tareas. El problema es que cuando el negocio crece y se incorporan nuevas personas, siguen teniendo esa mentalidad y pretenden seguir haciendo todo. No son capaces de delegar parte de su trabajo.

Es por este motivo que habitualmente los emprendedores novatos se acaban convirtiendo en micromanagers que quieren revisarlo todo y que no dejan hacer el trabajo al resto de su equipo. Sienten que si lo hacen pierden control sobre el proyecto o que se harán las cosas peor.

El problema es que por muy bueno que sea un emprendedor, siempre habrán muchas cosas que los perfiles especializados de su empresa sepan hacer mejor que él. Pero además, otra de las ventajas de delegar es que el emprendedor ganará tiempo para dedicar a tareas estratégicas que sólo puede realizar él.

Ahora que ya conoces estos 6 hábitos que te llevarán al fracaso emprendedor, es hora de que tomes medidas para eliminarlos de tu día a día. Ahora cuéntanos tú ¿has tenido alguno de estos hábitos? ¿cómo has conseguido superarlos?

Josean Muñoz Salvatierra

Marketer / Growth Hacker / Emprendedor |
Soy un “culo inquieto” en búsqueda continua de retos profesionales. Me vuelve loco la ciencia y la tecnología que nos empuja hacia el futuro. ¿No te gusta este blog? Yo tengo la culpa, cuéntamelo por Twitter.

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