Liderazgo empresarial: 10 actitudes imprescindibles

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El estrés es uno de los principales factores que desencadenan la depresión y la ansiedad propias de nuestra sociedad actual. De hecho, muchas de las bajas laborales derivan de las malas relaciones en el trabajo. Por este motivo el sector debe centrar su mirada en la capacidad del liderazgo empresarial: sobre los líderes recae la responsabilidad de asegurar el bienestar de los empleados, fomentando su motivación, creatividad y autonomía. Todo ello comienza con el proceso de selección, durante el cual debemos preocuparnos por transmitir fielmente la filosofía de nuestra empresa y seleccionando a personas con valores similares a los nuestros.

Pese a que gran parte del trabajo de un directivo es transmitir la estrategia de su compañía de forma clara y concisa, el flujo de información no debe ser, bajo ningún concepto, unilateral. La actitud de un buen líder radica principalmente en valorar el puesto del trabajador; al fin y al cabo, es quien está en contacto con el cliente o con el producto. Nadie mejor que él para identificar los problemas y, por tanto, también hacia dónde deben ir enfocadas las soluciones. Para lograr el liderazgo empresarial deseado, debes hacer un buen uso de tus conocimientos y experiencia, así como de tu capacidad de comunicación, sin olvidar que debes priorizar la honestidad. Con la finalidad de que consigas un liderazgo empresarial sumamente efectivo, en Negocios y Empresa te contamos las claves para alcanzar todos tus objetivos.

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Reconoce el talento y fomenta el potencial

Mientras los empleados talentosos son reconocidos fácilmente por sus buenas acciones continuas, encontrar motivos para elogiar a quienes se mantienen en un nivel de eficiencia estándar puede convertirse en una tarea ardua. Sin embargo, debes perseverar en ver aquello positivo de las personas y hacerles sentirse apreciados. Unas palabras de reconocimiento, especialmente si son pronunciadas en público, pueden resultar lo suficientemente efectivas como para inspirar a un empleado y mejorar su rendimiento hasta exprimir todo su potencial para el beneficio de la propia empresa.

Saca provecho de los errores de tus empleados

Cuando un empleado comete un error, especialmente si este es grande, tenemos cierta tendencia a tachar a dicho empleado por este error. Asimismo, no nos damos cuenta de que esa debilidad es sólo una pequeña parcela de toda su persona. De este modo, si tu objetivo es ser un buen jefe, debes tratar de quitar hierro a esa equivocación y pensar en la persona en completo. Además, un jefe realmente apto debe contar con la suficiente capacidad de reacción como para solventar la problemática y hacer frente a la situación.

Genera oportunidades para que logren sus aspiraciones

Cada trabajador tiene el suficiente potencial como para conseguir mejoras, tanto profesionales como personales. Un buen jefe debe dedicar tiempo a preparar a sus empleados para el puesto al que aspiran, incluso si este puesto se encuentra en una empresa distinta. Ayúdales a proyectar sus acciones hacia sus sueños y ábreles las puertas que anteriormente creían que permanecerían cerradas.

Aprende a delegar la responsabilidad

Un jefe sabe reconocer cuál es el momento para delegar ciertas responsabilidades a sus empleados. Además, debe ser consciente de los efectos positivos que conlleva pedir ayuda a alguien que trabaja para ti. De forma implícita, la persona a quien estás pidiendo ayuda percibe que respetas sus opiniones y experiencia. Incrementará, por tanto, su autoestima, sintiendo a la misma vez un mayor respeto y motivación por sí misma.

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Establece metas y expectativas para tu equipo

Cada vez es más común que los equipos trabajen por objetivos marcados por su jefe: cumpliendo con los plazos de entrega y definiendo objetivos ambiciosos a la par que realistas. Los buenos resultados dependerán de la confianza depositada en cada uno de los empleados y de la motivación de estos. Así lograrás construir un equipo más sólido que optimizará mejor el tiempo y, por tanto, reducirá su estrés.

Respeta la privacidad de tus empleados

En una época en que las vidas se han convertido en libros abiertos, hemos comenzado a sentir que tenemos el derecho de conocer todos los detalles sobre la vida de los demás. Sin embargo, estamos equivocados y carecemos por completo de ese derecho. A veces, el mejor regalo que podemos hacerle a alguien es no preguntar. Asimismo, eso no impide estar siempre disponible si la otra persona nos necesita, para compartir con nosotros alguna intimidad.

Atempera tu profesionalidad y muéstrate cercano

Los jefes que esconden su personalidad bajo su rol dictatorial no inspiran confianza. Por ello es conveniente que encuentres tu propio estilo de liderazgo siendo fiel a tu personalidad y tus pensamientos. A tu profesionalidad debes añadirle una dosis justa de humanidad y, lo que es aún más importante, permite que tus empleados hagan lo mismo para ganarte su respeto.

Logra que tus empleados se sientan libres

Para los empleados, la satisfacción depende de su sentimiento de autonomía e independencia, y por ello muestran una mayor dedicación cuando sienten la responsabilidad no sólo de hacer lo que les es mandado, sino de hacer lo correcto. Así pues, procura que tus normas como jefe les permita sentir cierta libertad. Eso transformará su trabajo en algo mucho más significativo, ya que lo convertirá en una expresión de sus habilidades, talentos y experiencias propias.

Céntrate en las críticas constructivas

Aunque nadie es perfecto, todos aspiramos a ser mejores de lo que somos, nuestra mejor versión de nosotros mismos. Es por este motivo que necesitamos y buscamos consejos no sólo que nos animen, sino que nos recuerden que somos capaces de mucho más. No olvides jamás que a veces, lo que menos queremos oír es lo que más necesitamos escuchar. Fomenta las críticas constructivas en tu trabajo para permitir que tu equipo no pare de mejorar.

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Muestra siempre empatía y respeto

A veces resulta complicado encontrar un equilibrio justo entre la autoridad y la comprensión. Los buenos líderes se muestran comprensivos y cercanos a su equipo, evitando caer en un exceso de confianza por cualquiera de las partes, ya que ello podría terminar afectando negativamente al rendimiento. Además de la empatía, si hay algo realmente importante es el respeto: cualquier empleado es merecedor de tu respeto independientemente de su actuación en la empresa. Así pues, ante despidos o situaciones desagradables, no caigas en las humillaciones y permite que puedan mantener la dignidad en las peores circunstancias.

Los resultados de un buen liderazgo empresarial son capaces de motivar e inspirar a sus empleados: estando motivados, serán más productivos. La consecución de los objetivos del equipo y de la compañía son elementos esenciales para mantener un buen ambiente laboral. En definitiva, el trabajador tiene que sentirse orgulloso de la empresa en la que está y a la que representa. Para un liderazgo empresarial efectivo, es el jefe quien debe dar ejemplo.

Ahora que ya conoces cuáles son las actitudes imprescindibles para un liderazgo empresarial efectivo, cuéntanos. ¿Cumples con todas ellas? ¿Cuál crees que deberías mejorar? ¿Te consideras un buen jefe? ¡Estaremos encantados de leerte y poder hablar contigo!

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